Saturday, 18/11/2017 UTC+0
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FORMALIZAR UN NEGOCIO CONTRIBUYE AL DESARROLLO Y LA EXPANSIÓN A OTROS MERCADOS

FORMALIZAR UN NEGOCIO CONTRIBUYE AL DESARROLLO Y LA EXPANSIÓN A OTROS MERCADOS

Desde hace 8 años, Ecuador destaca en la región como uno de los países más emprendedores. Así se detalla en un informe de Actividad Emprendedora Temprana (TEA), publicado en 2009, en el perfil de estadísticas del Monitor Global de Emprendimiento (GEM, por sus siglas en inglés).

Esa noticia llamó la atención porque quienes buscaban una oportunidad de mercado duplicaban, en número, a quienes iniciaban un negocio por necesidad. Sin embargo, en 2016, cuando el país se ubicó como el segundo más emprendedor del mundo -con un índice de 33.6% – el análisis arrojó un dato negativo de los negocios en relación a su estabilidad, porque no se consolidan a largo plazo.

Educación financiera

El Ministerio de Industrias y Productividad (Mipro) y la Cámara de Comercio de Guayaquil trabajan en una educación financiera a través de seminarios, convenciones, foros, canales de venta y ruedas de negocios. Actividades gratuitas que sirven para acercar a los emprendedores con diversos compradores, tanto locales como extranjeros. Para Andrés Bejarano, director agroindustrial y Mypimes del Mipro, una de las razones por la que los proyectos no se sostienen es por la falta de crédito.

En parte, porque estas entidades -públicas o privadas- solicitan una serie de garantías que ponen en evidencia la informalidad del nuevo negocio. Entonces sugiere a quienes tienen la idea consolidada, acercarse al Mipro para recibir la asesoría que otorga sobre finanzas, calidad, diseño de empaque, normativas de alimentos y registro sanitario. Para  informarse puede visitar la página  www.industrias.gob. ec También recomienda establecer la empresa. “Los usuarios no se formalizan porque no quieren salir de su zona de confort, o porque en redes les funciona o por miedo a crecer”. Por ello aconseja tener todo en regla en caso de que el producto logre  un impacto favorable en ventas. “Lo primero que verá un comprador interesado en el producto o servicio que el emprendedor le ofrezca es  los permisos y documentos en regla.

Puede ser el mejor producto pero ninguna cadena de autoservicios, de las grandes y medianas, comprará  algo que no tenga permisos en regla”. Bejarano dice que parte de los beneficios de registrarse como artesano son los descuentos. Por ejemplo, el IEPI otorga un 50% menos de pago para el microempresario. Lo mismo sucede con las tasas municipales. “El Ministerio no le cierra la puerta a ningún usuario. Tenemos contacto con otras instituciones para pedir asistencia en temas que no manejamos.

Hay casos de emprendimiento a quienes se les ha mejorado su marca, diseño y ventas, y ahora cuando quiere exportar, lo enviamos a ProEcuador”. Juan Carlos Granados, director ejecutivo de la Cámara de Comercio de Guayaquil, coincide con Bejarano en que es el temor que invade a ciertos emprendedores en la etapa crucial de su negocio. “Tienes que estar dispuesto al fracaso, porque el que no se equivoca no está haciendo. Muchas veces sabemos lo que hay que hacer y no lo hacemos por miedo. Lo peor que puede pasar es que fracasemos. Entonces te levantas y le das de nuevo. Porque solo no puedes, necesitas de un equipo”, sentencia el profesional e invita a los interesados para acceder a los eventos que la cámara promueve en su sitio www.lacamara.org/website. Son actividades que abren el campo de oportunidades y permiten conocer las nuevas tendencias en el comercio e intercambiar información con proveedores o compradores locales e internacionales.

Destaca a la Casa Abierta de Comercio, el EDAY y el Speed Networking, como parte de las iniciativas que la entidad ofrece  anualmente con encuentros de negocios y charlas de todo tipo con historias y testimonios sobre casos de éxitos y fracasos. “Tú tienes que estar metido en tu negocio y te tiene que fascinar. Por eso quienes triunfan son los obsesionados con la calidad. Llega un momento en que no lo hacen por el consumidor sino por ellos mismos”.

Emprendimientos locales

Microempresarios de bebidas y alimentos conversaron con EL TELÉGRAFO sobre la forma  que mentalizaron sus proyectos, desarrollaron la idea y pasaron a la primera fase de exhibición de sus productos artesanales, en locales de la urbe. Gabriel Proaño, creador de la cerveza artesanal Barracuda; María Fernanda Alonso, mentalizadora de El Andaluz, una sangría baja en calorías; Alberto Vera, creador de Bru, un café líquido frío; y Emilio José Carrión, quien prepara dulces y postres veganos, dan cuenta de sus emprendimientos.

Ellos comparten la idea de proveer productos que cuidan la salud, como parte de  los nuevos emprendimientos que generen productividad a la economía local. Llevan más de un año distribuyendo a amigos y a nuevos clientes, afianzando su marca en redes sociales.

Nunca imaginó que esas intensas jornadas de trabajo en el periodismo, en el que se desempeñó durante 18 años, serían reemplazadas por la noble actividad de la repostería.  Emilio José Carrión atravesó por una etapa de transformación que empezó con una conexión con la ecología y el amor a los animales.

Una filosofía de vida con la que se identifica  desde niño. “Empecé un proceso interno para conectarme con mi espiritualidad, esto fue hace 4 años, seguía trabajando en el canal y me cuestionaba algunas cosas; desde entonces me hice vegetariano pero siempre pensando en el veganismo, aunque no lo soy, pero estoy encaminado a ello”, confiesa el comunicador, quien por su gusto a los dulces inició la búsqueda de recetas para crear postres sin preservantes o ingredientes químicos ni productos de origen animal. Justamente la ausencia de estos productos en Guayaquil lo incentivaron a preparar una tarta de uvas que su familia probó y elogió al punto de convencerlo para dedicarse a ello.

De esta forma materializó la  idea a través de un blog donde subió fotos con diversas preparaciones. Al negocio lo bautizó como Guayaquil Sweet Market. Una propuesta que tiene relación con el cuidado al medioambiente, ya que incluso presenta sus postres en platos biodegradables hechos con caña de azúcar. “Esta actividad tiene un componente como es el arte, que no tiene nada que ver con la repostería, pero como me me inclino por ella trato de vincularla con esta nueva carrera.

Es la única manera tangible que he encontrado a diferencia de otros emprendimientos”, relata Carrión, quien  cuenta con un playlist en Spotify, de temas que colgó en esta plataforma para compartir con sus clientes. Son melodías que escucha junto con su madre mientras hornean los pasteles. “Estoy en el proceso de conformación de mi empresa.

No estoy en el papeleo aún  porque no tengo demanda alta ni la ayuda para satisfacer esa demanda, sin embargo espero que  crezca pronto porque este es un negocio complejo y por el momento lo he mantenido como emprendimiento casero”. Cuenta que prepara 70 postres al mes y los distribuye bajo pedido. La repostería vegana está dirigida a quienes buscan dulces saludables, sin gluten, azúcar, colorantes, ni químicos.

Al igual que su personalidad, con un toque de dulzura y que es compatible con una vida saludable es El Andaluz, un vino que María Fernanda Alonso preparó junto con su padre, en octubre de 2016. Una bebida que elaboró de forma artesanal y que quiso introducir al mercado de consumidores saludables que busca productos bajos en calorías y que cada día se está incrementando en Guayaquil “La idea fue de mi papá porque él quería ponerlo en plan  de fábrica como un tintito, pero  como yo soy independiente y no pido favores ni  ayuda dije: ‘voy a hacerlo artesanalmente’ y así empecé con la idea de ver si funcionaba y, si era así, correría con todo el trámite legal para formalizar el negocio”.

Comenta que es parecida a la sangría, suave y fresca. Además, le toma casi 3 horas preparar 10 botellas de 270 ml. “Es un vino que se bebe mucho en Andalucía, al sur de España, porque te aplaca el calor, de hecho se toma frío. Es un subproducto elaborado con base en vino tinto cabernet, mezclado con otros ingredientes con menos del 1% de azúcar y 3 grados de alcohol, lo que baja el consumo de calorías”, revela la profesional de 42 años, encargada del proceso, diseño y confección del etiquetado. “Estoy vendiendo 10 botellas a la semana y me encargo de todo  incluso de  la línea gráfica de la marca porque estudié diseño gráfico y fotografía”, sostiene Alonso, quien se graduó en la Universidad Industrial de Cataluña, en el Instituto de Estudios Fotográficos.

Cuenta que arrancó con este proyecto a finales de 2016, cuando brindó a  sus  amigos la bebida para que la probaran. Y ante el gusto por este vino artesanal, los consumidores la incentivaron a distribuir en algunos locales de productos naturales y veganos.

Esto la llevó a agilitar el proceso de tramitación del registro sanitario para sostener las ventas que este año han ido ascendiendo. La única dificultad  que encontró en el camino fue el envase de la botella, porque no encontró proveedores en Guayaquil y debe traerlas desde Quito.  Por ese rubro adicional que debe cubrir, la botella de 240 ml la vende en $ 5, la de 750 ml a $ 12 y ha creado un nuevo envase de jarrones personalizados que expende a $ 15.

Barracuda es una cerveza con receta original, enfocada en la cultura guayaquileña desde el punto de vista de la sed. Así la describe su mentor, Gabriel Proaño a este  producto artesanal que creó en 2011 y que lo empezó a vender en un bar de su propiedad, en la Zona Rosa. “Mi cerveza es de 5.6 grados. Una receta pensada para el mercado de Guayaquil y de la costa en la playa, porque no es una cerveza maltosa, es ligera y tiene bastante cuerpo, con una buena retención de espuma y de buena calidad”, describe este fotógrafo profesional y docente de diseño gráfico en el Instituto Gráfico de Artes Digitales.

Al beberla dice que se percibe “un golpe de amargo en la boca” que se queda de 3 a 5 segundos y el lúpulo en el paladar que refresca. Asegura que en lo nasal se degusta lo ‘dulzón’ de la cerveza, revelando que es la parte de una técnica propia. Proaño asocia la bebida con las historias que de niño escuchaba de su abuelo,  quien solía beberla mientras narraba sus días de trabajo en la Cervecería Nacional, cuando quedaba en Las Peñas. Cuenta que un viaje a Buenos Aires como corresponsal de fotografía, para un medio, lo llevó a degustar sabores artesanales, creados por amigos que le mostraron la otra cara de un negocio que en Ecuador se había iniciado en 2006.

Este emprendimiento llamó su atención y regresó al país convencido de crear su receta. De esta forma invirtió $ 8.000 para comprar maquinaria que abasteciera para preparar 200 litros. También adquirió ollas de acero inoxidable para procesar la bebida con agua, lúpulo, levadura y malta. Estos dos últimos ingredientes fueron difíciles de conseguir porque no los venden en Ecuador, por ello buscó en otros países como Chile, Argentina, Bélgica y Canadá, donde hay de mejor calidad.

La misma dificultad tuvo con el envase, por lo que al principio expendía en barril.  “Ahora la embotello para consumo masivo, porque para ello necesitas mayor legalidad ”. El nombre fue una idea de él y su hermano Carlos, porque analizaron que el pez del que tomaron su nombre tiene ese perfil del “guayaquileño sabido”. La presentación estuvo en manos de Máximo Morán, quien diseñó el pez como los animados en 3D y colocó los elementos del trigo, las estrellas y el color celeste de la ciudad. La botella de 330 ml. cuesta $ 2,50.

Alberto Vera siempre fue un apasionado del café, al punto de sentir que beberlo debía ser una experiencia satisfactoria desde su preparación hasta la forma de consumirlo. Recuerda que solía degustarlo en su infancia, cuando no existían restricciones sobre el consumo  de esta bebida para niños. Pero cuando vivió entre Nueva York y Londres, por 5 años, tuvo la oportunidad de probar varias versiones y mezclas de café. Su gusto por la bebida se había afianzado en forma fría, una preparación que se volvió parte de su rutina y que, de regreso al país, no encontró. Un experimento en su cocina resultó en la receta de un café frío que bautizó como Bru.

Para crearlo, extrajo en frío el café de grano costeño, con agua purificada, sin azúcar y con 63% menos de la acidez que suele tener. Su nombre proviene de la palabra en inglés brew, que en español significa extracción. “Antes de invitar a probar a mis conocidos no me había atrevido a decirle a nadie sobre el café que había hecho, por eso me tomó un año salir con el producto, porque primero tenía que lograr la extracción que a mí me gustase”. Este empresario, de 42 años,  señala que su producto es intermedio porque le toma de 12 a 36 horas elaborarlo. Revela que la primera fase la inicia con el molido a mano del café, luego lo vierte a unos jarrones especiales de vidrio que son llenados de agua y después refrigerados a una temperatura específica, para más tarde, pasar al proceso de extracción.

La presentación es en una  caminera que contiene 375 ml.  para el consumo de 2 a 4 tazas, a un precio de $ 4,50. Vera comenta que por su experiencia en otros negocios decidió probar con una primera venta que arrancó en abril de este año para amigos, familiares y conocidos. Luego de alcanzar la aceptación  distribuyó las botellas en gasolineras y minimarkets de ciertos barrios de la ciudad.

El producto ya cuenta con su registro sanitario. “Nos pusimos una meta razonable que podamos lograr, yo creo que mil botellas diarias es bastante, ya que vendimos 96 botellas la primera semana, sin publicidad, expendiendo a nuestros amigos. No veo por qué no se vendería si contamos con nuestros canales bien distribuidos”. El mercadeo lo realiza su socio  Carlos Andrés Navarrete, encargado de las ventas y la promoción de la marca en redes sociales. (I)

Fuente: http://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/economia/8/formalizar-un-negocio-contribuye-al-desarrollo-y-la-expansion-a-otros-mercados

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